CONTESTANIA IBÉRICA  
     
 
Escultura ibérica

 

Origen de la escultura ibérica.

La escultura ibérica aparece en torno al 500 ane. Desde los primeros descubrimientos se han planteado entre los especialistas diferentes hipótesis respecto a su origen. Esta fuera de toda duda que constituye una de las manifestaciones más importantes de la cultura ibérica en la que confluyen influjos mediterráneos (griegos y fenicios principalmente) y autóctonos.

Las diferentes influencias se ven reflejadas en las obras, algunas de estilo más orientalizante (Pozo Moro), con posibles influjos siriohititas, y otras de aspecto más jónico (Cerrillo Blanco), con algunas evocaciones del arte chipriota y etrusco. Por otra parte el arte oriental influye en las colonias griegas de Asia menor y el arte chipriota y etrusco esta cargado de influencias jónicas arcaicas y orientalizantes.

Existen, además, obras de difícil clasificación como la Dama de Elche, y otras tardoibéricas (Osuna), con posible influencia romana. En cualquier caso, la edad de oro de la escultura ibérica tiene lugar entre el siglo V y el III ane, habiéndose producido en los últimos años importantes descubrimientos, muchos de ellos en el área contestana, algunos en relación con excavaciones sistemáticas con métodos modernos, lo que ha contribuido a una datación más precisa.

Muchos de los restos escultóricos parecen proceder de monumentos funerarios ya destruidos y reutilizados en construcciones posteriores en época antigua (s. IV ane). Algunos autores han querido ver algún tipo de "revolución social" como causa de la sistemática y, con frecuencia, meticulosa destrucción de algunos de estos monumentos, que se habría producido en torno al s. IV ane. Una interesante revisión del tema ha sido realizada por M.Paz García-Gelabert y JM Blazquez. La escultura de la Contestania ha sido recientemente abordada por Feliciana Sala Sellés (ver referencias).

Algunos objetos de origen fenicio como los marfiles identificados en algunas tumbas orientalizantes (tartésicas) podrían haber inspirado algunas iconografías tempranas. Los marfiles depositados en el Metropolitan Museum de Nueva York procedentes de las excavaciones de Bonsor en la necrópolis de Carmona, o las figuras de algunas jarras de bronce (MAN), de probable origen etrusco, podrían ser un buen ejemplo de modelos.

 

Historia de los descubrimientos.

La historia del descubrimiento de la escultura ibérica aparece repleta de anécdotas relacionadas con sus peculiaridades estilísticas, circunstancias de los hallazgos e incluso falsificaciones. El conjunto procedente del Cerro de los Santos fue el origen de uno de los episodios más lamentables de la arqueología española (cuyas circunstancias comento en el Cerro de los Santos).

En 1897 se produce el hallazgo de la Dama de Elche en el yacimiento de la Alcudia que fue seguido de forma casi inmediata de su venta por 4000 francos a Pierre Paris, coleccionista que trabajaba para el museo del Louvre y donde estuvo depositada hasta su vuelta a España en 1941, tras un intercambio de objetos artísticos entre Petain y el General Franco. Tras unos años en el Museo del Prado pasó a presidir la extraordinaria colección de escultura ibérica del Museo Arqueológico Nacional, visita absolutamente imprescindible para entender la cultura ibérica. Tampoco la Dama de Elche se ha librado de las sospechas de que se trate de una bien realizada falsificación, y hace algunos años se levantó una gran polvareda con motivo del libro de Moffitt, en que el autor argumentaba sus dudas, y que posiblemente casi ninguno de sus furibundos retractores leyó. Sin embargo, ninguno de estos episodios quita grandeza a la escultura ibérica, de la misma manera que nadie cuestiona el arte etrusco, griego o egipcio a pesar de las numerosas obras sospechosas de falsificación que han poblado e incluso persisten en museos de todo el mundo.

Entre los hallazgos más espectaculares del siglo XX se encuentra la Dama de Baza (actualmente en el MAN), como consecuencia de una excavación reglada en 1971 dirigida por F. Presedo en la que se recuperó todo el ajuar funerario y que permite asignarla al siglo IV ane, el conjunto de Pozo Moro (Albacete) correspondiente a un monumento turriforme (parcialmente reconstruido en el MAN), conjunto orientalizante de principios del s. V ane, y el complejo escultórico de Cerrillo Blanco de Porcuna (en el Museo de Jaén). Otros hallazgos relevantes han sido la necrópolis de Corral de Saus y el Monumento funerario de "El Pajarillo".

En el área de la Contestania destacan, además de la mencionada Dama de Elche, el complejo escultórico de la Alcudia, reutilizado como pavimento en el s. I ane, descubierto por A. Ramos en 1950, aunque desgraciadamente muy fragmentado pero que aporta datos de gran interés, la Kore de Alicante del Museo Arqueológico de Cataluña, el complejo escultórico del Parque de Elche, el pilar- estela y el toro de Moforte (actualmente en el MAHE), la Dama de Cabezo Lucero, también muy fragmentada (reconstrucción en el MARQ), las esfinges de Agost (una conservada en Saint German-en Laye y la otra en el MAN), la esfinge del Salobral (MAN), el grifo de Redován (MAN), la cabeza de Saiti (Museo de Xativa), el cipo funerario de Coimbra (Museo de Jumilla), y los jinetes (guerrero a caballo y Jinete a caballo) de Los Villares (Museo de Albacete), y el conjunto de esculturas procedentes de El Cigarralejo (Museo de El Cigarralejo, Mula), especialmente las representaciones de équidos, o la cabeza de caballo de Font de la Figuera (MAN).

Otras piezas destacadas de la escultura ibérica serían la Bicha de Balazote (MAN), los relieves de Osuna (MAN), el carnero de Osuna (MAN), el Oso de Porcuna con cabeza humana (MAN), así como esculturas de leones y toros como el Toro de Villajoyosa, Toro del Molar, Toro del Tossal de La Cala, Toro de Montíber en el Museo de Sagunto, Toro de Osuna en el MAN, León de Porcuna, León de Baena, Leona de Bocairent en el Museo de Bellas Artes de Valencia, León con cabeza de Bienservida del Museo de Albacete, la Esfinge de Bogarra (Museo de Albacete) y la Cierva de Caudete (Museo de Albacete), en ocasiones relacionados con monumentos funerarios tipo pilares estela. La escultura ibérica pervive de forma tardía en época republicana romana. Un buen ejemplo lo constituye los restos encontrados en el foro romano de Sagunto (Museo de Sagunto).

 

Terracota y bronces.

Además de la escultura en piedra, existen representaciones en terracota (La Serreta, Guardamar), o en bronce, especialmente exvotos procedentes de Santuarios como Collado de los Jardines (unos 2500), del Castellar de Santisteban (unos 2000, en diferentes museos como en el Museo de Arqueología de Calaluña), ambos situados en Jaén (también depositados en el MAN) o del Santuario de la Luz de Murcia (principalmente en el Museo de Arqueología de Cataluña y en el MAN), en actitudes oferentes, de saludo, o portadores de armas, con paloma o con vasija. Estos exvotos proporcionan información sobre la indumentaria, armamento, peinados, y otros aspectos de la vida cotidiana, con caballeros, carros con caballos, partes anatómicas. Algunos tiene relación con cultos de fertilidad masculina, o femenina.

También se han identificado timaterios en bronce como el de la Quéjola (Museo de Albacete). Existen indicios de la utilización de la madera como material de escultura, pero no han quedado vestigios.

Del examen estilístico de la escultura ibérica se desprenden influencias del arte oriental (neohitita, siria) y griego jónico, pero con motivos y representaciones locales extraídas de la propia cultura ibérica. Las formas mas tardías están claramente influidas por el mundo greco-romano como los relieves de Osuna (MAN).

 

 

 

 

 

 


 
 
 

Esfinge de Agost. Detalle

 

Dama sedente de la Alcudia

 

Cabeza de Grifo. Cabezo Lucero(MARQ)

 

Dama de Cabezo Lucero. MARQ

 

Dama sedente del Cerro de los Santos (MAN, Madrid)