CONTESTANIA IBÉRICA  
     
 
Escritura ibérica

 

La escritura ibérica constituye uno de los principales testimonios del desarrollo cultural con personalidad propia de los iberos. Se conocen tres tipos de escrituras paleohispánicas: la escritura del suroeste, la meridional y la ibérica levantina. Además se escribió lengua ibérica con alfabeto jónico (escritura ibero-jónica), prácticamente sólo en territorio contestano, como lo testimonian algunos plomos encontrados en la Serreta de Alcoi, grafitos sobre cerámica procedentes de la Isleta de Campello y el plomo de El Cigarralejo.

La escritura ibérico-levantina es la mejor conocida, y fue descifrada en los años 20 por Manuel Gómez Moreno (ver tabla de Pío Beltrán Villagrasa). Sin embargo, hasta la fecha, no ha sido posible su traducción, por lo que no es posible entender lo que dicen los textos. Es una escritura de tipo mixto, silábica y alfabética, que posiblemente procede de una escritura más antigua de origen fenicio o chipriota.

El descubrimiento de grafitos en cerámica procedentes de yacimientos tartésicos como el Cabezo de San Pedro, en Huelva, con una cronología entre mediados del siglo IX y mediados del siglo VIII AC, sugieren que la adopción de la escritura meridional y del SO se produjo de forma temprana, lo que explicaría la introducción de formas arcaicas del alfabeto fenicio, utilizadas con anterioridad al siglo VIII AC. Este alfabeto sería adaptado a la lengua tartésica, con la introducción de signos silábicos, dando origen al primitivo signatario paleohispánico y que será el origen de la escritura del SO utilizada en las estelas tartésicas.

La escritura meridional se utilizó en la Alta Andalucía y en el sureste, incluida la Contestania, persistiendo hasta época romana temprana. Esta escritura fue posteriormente adaptada a la lengua ibérica posiblemente en el territorio de la Contestania dando origen a la ibero-levantina (que se escribe de izquierda a derecha, al contrario que la meridional), conviviendo con la escritura meridional y la ibero-jónica, y desde allí se extendió al resto del territorio ibérico.

El hecho de que en Contestania se documente la utilización de tres formas de escribir la lengua ibérica (escritura meridional, levantina e ibero-jónica), sugiere a algunos autores (J de Hoz, ver referencias) que sería en este territorio donde se produjo la aparición de la escritura ibérica levantina a partir de la meridional. Los procesos de intercambio comercial facilitaron la extensión de la escritura levantina por el arco mediterráneo y el valle del Ebro (junto a otras manifestaciones culturales como la cerámica ibérica), donde fue utilizada para escribir celtíbero en el siglo I a.C. (ejem., bronces de Botorrita procedentes de Contrebia Belaisca y alfabeto monetal), y cuando prácticamente ya no se utilizaba en su lugar de origen.

En la Contestania y en la Edetania encontramos textos escritos en plomo (La Serreta, La Bastida de les Alcuses, éste en escritura meridional) y sobre cerámica (San Miguel de Lliria), principalmente. Es posible que se utilizaran otros soportes (madera, papiro, pieles) de los que no queda testimonio. Una pregunta interesante se plantea en relación con qué estratos sociales conocían y utilizaban la escritura. Parece probable una aplicación relacionada con prácticas religiosas y comerciales. Es posible que las clases dirigentes la utilizaran como método de control de mercancías (grafitos en cerámica indicadores de origen, destino, o poseedor), sin descartar prácticas de tipo mágico relacionadas con determinados cultos, como sugiere su presencia en depósitos votivos (como en el plomo de Amarejo) y santuarios, así como en cerámica, y de tipo funerario (estelas, como la de Sinancas).

La romanización hizo que la utilización de la escritura ibérica fuera desapareciendo de forma paralela a una progresiva latinización. En algunos lugares como Sagunto o el valle del Ebro persistió hasta época republicana, desapareciendo prácticamente su uso en torno al s. I a.C. Una relevante excepción lla constituye el fragmento de sigillata con inscripción bilingüe procedente del Tossal de Manises, depositado en el MARQ.

La lengua ibérica, con independencia de la existencia de variantes locales, se utilizó en un amplio territorio desde el río Herault en el Languedoc a la Alta Andalucia, y es posible que se utilizara como lengua vehicular comercial. No pertenece a ninguna de las familias lingüísticas conocidas, lo que limita cualquier intento de traducción. Se han producido algunos intentos basados en la lengua vasca, e incluso en el griego, así como todo tipo de interpretaciones muy imaginativas pero poco fundamentadas.

Seguiremos esperando a que la aplicación de nuevas técnicas de estudio o la aparición de algún texto bilingüe, permita una traducción e interpretación de los textos, que tanto aportaría al conocimiento del la cultura ibérica.

Referencias

De Hoz J. La lengua de los iberos y los documentos epigráficos en la Comarca de Requena-Utiel. En Los Iberos en la Comarca Requena-Utiel (Valencia). Lorrio AJ (Ed). Publicaciones Universidad de Alicante, 2001

De Hoz, J. La lengua y la escritua ibéricas, y las lenguas de los iberos. En Untermann J. Lengua y cultura en la Hispania Prerromana. Ediciones Universidad de Salamanca. Salamanca 1993, pg 635-663

Fletcher D. Inscripciones ibéricas. Museo de Prehistoria de Valencia. Valencia 1953

Maluquer de Motes. Epigrafía prelatina de la península ibérica. Barcelona 1968

Roman del Cerro JL. El desciframiento de la lengua ibérica en la "Ofrenda de los Pueblos". Ed. Aguaclara. Alicante 1990

Siles J. Léxico de inscripciones ibéricas. Ministerio de Cultura. 1985

 

 

Plomo de los Villares. Museo Arqueológico de Valencia

 

 

 

 

 


 
 
 

 

Estela de Sinancas

 

Estela con escritura ibérica. Museo de Sagunto.

 

Grafitos sobre piedra. Alcudia (Elche)

 

Escritura sobre Pondus procedente del Palomar de Oliete (Museo de Teruel)